19th Ave New York, NY 95822, USA

CATEGORIA MASCULINO, FEMENINO? DISTINTOS PERO IGUALES

 

Vivimos en tiempos modernos, cuando ya los cambios en la sociedad – gracias a muchos años de luchas, protestas y peticiones – se ven reflejados en un sinfín de mejoras en cuanto a la igualdad de oportunidades en la mayor parte del mundo, y en cuanto a la naturalización de temas que antes solían ser tabú. La pérdida de la vergüenza ante condiciones que son inherentes al género logra, por ejemplo, que haya mujeres que corren con el período de una manera libre y sin protección íntima, sin siquiera ocultar las consecuencias.

 

Pero ¿qué pasa cuando hablamos de las condiciones de aquellos que no cuadran en las categorías “femenino” y “masculino”? Todos nacemos con un sexo, masculino o femenino. Hoy por hoy, el ámbito sexual se ha librado de antiguos prejuicios, porque toda persona es igual a la otra y merece el mismo derecho a ser feliz, a gozar de una vida hermosa, dejando de lado cualquier tipo de juicio de valor. Sabemos que algunos nacen con disforia de género, otros deciden cambiar de sexo por su propia voluntad, (en nuestro país el decreto 903 avala el cambio desde hace más de dos años), y otros deciden conservar sus condiciones naturales, aceptando el cuerpo con el que nacieron pero también sus elecciones y sin más ocultamientos. Si todavía encontramos discriminación y marginación, hoy las consideramos actitudes retrógradas, la comunidad de LGTB ha crecido y ha sumado muchos derechos a su favor. Ahora ¿qué sucede en el ámbito del deporte profesional?

 

La división en las maratones suele considerar categorías femeninas y masculinas, ¿y para el resto? ¿Cuánta diferencia de capacidad hay entre el género masculino con relación al femenino? ¿Cuánto inciden las hormonas en el rendimiento deportivo? ¿Cuáles son los límites que pueden asegurar que no exista competencia desleal?

 

En el mejor de los casos, esa falta de reglamentación deportiva para transgéneros solamente se reduce a incluir la condición de transgénero femenino en categorías femeninas y transgénero masculino en categorías masculinas. Pero dicho proceso de inclusión no solía ser amigable para el runner transexual, cuando la discriminación y la humillación se veían reflejadas en solicitudes inauditas, como la de cambios anatómicos quirúrgicos como condición previa a la participación”. En pocas palabras, obligaban a atravesar una cirugía (de hombre a mujer) para poder participar, lo que por supuesto provocó grandes conflictos por el vacío legal que surgía detrás de semejante petición. Otra medida provocadora era someter a los atletas a pruebas de ADN para realizar mediciones cromosómicas y así determinar el sexo del participante, lo que causó descontento en varios runners.

[quads id=”5″]

El Comité Olímpico Internacional, luego de arduos debates con especialistas en el tema, flexibilizó su postura y accedió a un nuevo acuerdo de Terapia hormonal sin necesidad de cambio de sexo:Bajo las nuevas reglas, un atleta transición a una mujer debe someterse a la terapia hormonal y demostrar que el nivel total de testosterona masculina en la sangre ha estado por debajo de 10 nanomoles por litro durante al menos un año antes de la competición” dándose así el espacio a la inclusión y participación de todos los atletas en igualdad de condiciones. El consenso tuvo lugar en noviembre del 2015, cuando se establecieron las pautas y condiciones necesarias para evitar conflictos, de manera previa a los juegos olímpicos de Río.

 

Lamentablemente al día de hoy, todavía encontramos casos que parecen pertenecer al pasado, como el de la gran corredora Lauren Jeska, quien nació como Michael Jeska, y se inició en este hermoso mundo del running en sus años de adolescencia. Allá cerca del año 2000 tomó la gran decisión de su vida: cambiar su género, aceptarse como tal. Fiel a sus principios y elecciones se anotó en las carreras de mujeres, saliendo victoriosa en varias oportunidades. Pero un hecho fatídico hizo que su sueño se resquebraje, la posibilidad de que le quitaran los títulos obtenidos (por su condición de trans) hizo que se presentase de manera violenta e hiriera de muerte a aquel hombre (Ralph Knibbs) quien denunciara su condición al comité deportivo. Finalmente fue condenada a 18 años de prisión por tentativa de homicidio.

 

El año pasado, Nike lanzó su campañaunlimited” donde participa Chris Mosier, quien fue reconocido como el primer transexual que logró conseguir su puesto en un equipo de Estados Unidos. Fue en el desafío de la distancia sprint del duatlón nacional donde alcanzó el séptimo puesto dentro de su categoría (35-39 años /masculinos). Este caso constituyó un precedente histórico que colaboró con la incorporación de nuevas reglamentaciones para una inclusión deportiva.

Celebramos que hayan podido nacer políticas inclusivas para evitar este tipo de situaciones que nada tienen que ver con el hermoso mundo del running.
¡Que todos podamos correr, pero sin correr riesgos de discriminación!

POR PAULA BECCHETTI