WORLD RUNN

CORRER EN NY


Soy un “Runner Bipolar” ..o quizás sea más lindo utilizar la frase que me dijo la gente de Nike Argentina, “un Runner apasionado y con desafios variados”
Soy de esos que tienen en el placard zapatillas livianas para correr un domingo en la ciudad pero que a la semana se ponen las de Trail para escaparse al medio de la inmensidad de la montaña

Hace mucho queria correr la Maratón de New York, Ciudad que me enamoró en mi primer viaje, y cuando se lo comente a Matias, responsable de AMAISON Producciones, la empresa que te lleva a NY, no dudó en ofrecerme ser parte del grupo de Argentino.
Entonces puse en manos de Marcelo Perotti, entrenador de CorrerAyuda,  mi preparación para volver a correr, de la mejor manera a pesar de mis cortos y desorganizados tiempos, los 42k, revalidando mi titulo de Maratonista de la mejor manera.

 

Subir al avion de American Airilnes en Ezeiza te genera la primer sonrisa cómplice, tan tipica entre los runners.
Mirás hacia abajo y ves que buena parte del pasaje del vuelo rumbo a NY tiene puestas sus zapatillas de running,
Muchos aprendimos, porque tenemos años de viajes por el mundo, en zapatillas, por consejo de terceros, o porque nos pasó lo peor, que lo único que jamás debe ir en la bodega del avion son las zapatillas con las que vamos a correr.
Nada, no sea que se nos pierda la valija, y todos los planes se nos compliquen.

 

Cuando llegás a USA, sabés que uno de los trámites que muchas veces se prolonga es el de migraciones.
Preguntas, huellas digitales y colas, para entrar al pais.

El oficial de migraciones que te consulta a que venís a NY cambia su rostro duro por una sonrisa gigante cuando le contas que esta vez, la 5 visita a una ciudad que me enamora, lo haces para correr la Maratón, regalandote una frase genial.. “Bienvenido a NY, te felicito por lo que vas a hacer, es admirable”

El hotel, el metro, las calles de la gran manzana, son punto de encuentro de apasionados, revolviendo percheros por un short o una remera en el Nike Town o buscando una banana y algo rico en las góndolas de Dean y Deluca
Miles de corredores de todo el mundo vestidos con los colores de su pais y camperas alusivas, te generan esa sensación tan especial.

Aunque los manuales de Running digan que los días previos hay que descansar mucho, creo que son pocos los que no caen en la tentación de caminar por las calles de NY, y como en mi caso, pueden hacer una Ultra de 105km en tres dias, barriendo la ciudad desde el Central Park hasta el Soho en un día

 

El jueves, al medio dia, un micro contratado por la gente de AMAISON, empresa que nos llevó a los Argentinos a correr los 42k,  a la cual estoy super agradecido por el trato recibido, nos pasó a buscar por el hotel Double Three by Hilton, donde estabamos alojados, para llevarnos a la Expo y entrega de KITS.
El clima en el bus era el de viaje de egresados..acaso no es viajar a correr a NY un paquete al Disney de los corredores?
Desde que bajas del micro, todo es perfecto.
Una gran escalera, con un gran cartel de bienvenida, miles de apasionados sacandose fotos y cientos de voluntarios dandote la bienvenida.
Todo muy prolijo y organizado, para llegar al Point donde voy a recibir mi kit.
Y aqui quiero hacer un stop.
Porque los Argentinos hoy estamos un poco mal acostumbrados.
Nos inscribimos en una carrera de 10k y exigimos que el Kit sea una bolsa llena de muestras gratis de productos.
Venimos a correr, entonces veo excelente que el El kit sea la remera, un dorsal, el chip, en una bolsa transparente para que todos nos vean caminando por la ciudad con el número, orgullosos de lo que estamos por hacer.
Y los servicios estén dentro del evento mismo.

La foto de rigor con el dorsal y NY de fondo, previo a acceder a una mega expo con infinitos productos tunneados con la Marca #TCSNYCmarathon
Fanaticos?,
El resumen de las tarjetas de credito lo dicen todo!

 

Me dieron la enorme responsabilidad de llevar la bandera Argentina en la Ceremonia de Inauguración, el viernes previo al evento.
Un mail de la organización daba cuenta de esto, y por más que intenté averiguar antes de que se trataba, no imaginaba que seria ir delante de la delegación Argentina portandola.
Dentro del Central Park, una gran caravana de atletas de los paises participantes, muchos vestidos con sus trajes tipicos, recorrian sus calles, repletas de espectadores en tribunas, para entrar en una manga donde el locutor, la musica, los colores, nos daban la bienvenida.
Atletas de elite, corredores como yo, organización, sponsors, y famosos, se mezclaban en una gran caravana para dar inicio a la maratón más importante del mundo.
Mucha luz, alegria, mucha emoción.
Largos minutos de Fuegos artificiales dieron el cierre a una ceremonia que no tiene nada que envidiarle a la apertura de un evento mundial.
Aunque somos muchos los Argentinos que la corremos (más de 300), son pocos, lamentablemente, los que van a ver esta fiesta.

 

Desde las 4 AM ves por las callecitas de NY miles de personas  deambulando por la ciudad en busca de un café y un baguel.

Reconoces que no vienen de bailar el sábado a la noche porque debajo de la ropa (casi siempre vieja gastada y dos talles más) se ven las zapatillas flamantes para ir a la fiesta

A las 6 AM el micro de Amaison pasó por el Hotel, para llevarnos tras casi una hora de viaje, a un inmenso Parque Cerrado, en Staten Island, donde nos encontrariamos con los 50.000 corredores de la maratón.

A las 9:30 largan los atletas de élite con el himno de fondo y cada 15′ vamos partiendo de a tandas, según el tiempo que declaramos al inscribirnos;  mi largada era a las 10.15hs.

En NY no se larga de madrugada para no molestar a la Ciudad.

En NY la Carrera No le da la espalda a la ciudad.
Y la ciudad, no reniega de sus calles cortadas, ni del paso de miles de corredores por las puertas de sus casas, sus barrios.
Recibe orgullosa a sus 50.000 corredores.

La previa parece muy larga,  pero cuando empezás a charlar con atletas de todo el mundo, te encontrás con esos dos locos Rosarinos,  y entre anecdotas, baguels y cafés, te vas distendiendo, querés que ese tiempo, no se termine nunca.

Es asombrosa la organizacion de ese gran parque cerrado con miles de baños, agua mineral, café, te, baguels y barritas, sin grandes colas para hacerte de un cafe, o pasar por el baño quimico.

Un clásico de la maratón es vestirse con ropa vieja, para no sentir frio en la previa, que vamos desechando a medida que se acerca la hora de largada, en grandes canastos para luego ser donadas a ong.

Cuenta regresiva, disparo de largada, comenzaba a hacerse realidad mi sueño, el de miles, el tema New York New York de fondo, y el puente Puente Verrazano Narrows , inmenso, lleno de corredores, me generan las primeras lágrimas, algo que me ocurriría durante gran parte del recorrido.

Se venían 42k con puentes y calles que no conocía y otras que había recorrido en mis viajes previos.

Un plan de carrera que para mí no era nuevo, después de tantos km recorridos y carreras de largas distancias con mucha preparación, pero dicen que cada carrera es un nuevo desafio, cada largada es casi un debut, y asi fue.

Algo ocurrió para que en estos 42k me saliera de manual.

Cuando baje del puente, a pocos metros de largar, me encontré con miles (si, te juro, Miles) de eufóricos espectadores al costado del camino que no me abandonarían hasta la llegada.

Los gritos aturdían y sentías que eras una estrella de rock para esos fanaticos espectadores.

Mi remera, un hermoso obsequio de Gaby Lopez y Leli,  decía Roni, Argentina.
A cada paso que daba, oia mi nombre, me costo acostumbrarme a esto y no darme vuelta para saludar o ver quien me estaba gritando.

Las manos de los chicos, grandes y hasta alguna señora que acercaba al perro para que lo acariciara, me llenaban el corazón, me alimentaban el alma.

Me estaba alimentando del calor, la calidez de la gente.
Sentía que la ciudad entera venia a verme correr.

Durante largusimas horas nadie se mueve del recorrido.

Cada quinientos metros, bandas de músicos, algunos geniales, se instalan por su cuenta para hacer más llevadera la carrera, rockeros, una blusera muy desafinada, el coro gospel sentado en las escaleras de la iglesia y un grupo de ortodoxos judios tocando rock, son parte del show espontaneo que se monta en el circuito.

Y si, como no tocar en la Maratón de NY si es como hacerlo en un estadio completo frente a 50.000 espectadores!

En el km 20 me di cuenta que estaba saliendo de mi plan original, correr y mirar, a 6 el km,
Miraba de reojo mi Tom Tom,  venia prolijo a 5:30, sobrado, nada mal, si no fuera porque me alimente del cariño y la euforia de la gente, y no de los geles y las vauquitas que me lleve para reponer durante la carrera.

Ya en el km 27, al comenzar los puentes (no hagan lo que yo, que jamás miro un mapa ) y el recorrido más duro de la carrera, el cuerpo empezó a pedirme combustible.

Tarde diría mi Profe para comenzar a comer.

Si, muy tarde, porque el cuerpo pedia combustible, urgente, y cuando pide, ya está vacio.

Los dos geles juntos en el km 25, unos mogul, no llegarian a tiempo para mantener el ritmo, no habia marcha atras para reparar mi error.

El puente techado, infinito, oscuro, a esa altura,  pudo más que la garra que le puse, habia que bajar la velocidad, caminar esa dura trepada.

Aprendizaje para la próxima, y para quienes lean este relato.

Recordar siempre lo q me enseñó el Indio y me lo repite Marcelo, las  carreras son progresivas, la alimentación, la hidratación, deben ser metodicas, muy prolijas.

Y si es NY, con más razón

A partir de aquí todo fue cuesta arriba, literalmente

Trepadas duras que combatía con lo que quedaba, mientras esperaba que los geles me hagan algún efecto, tomando cuanta gatorade de limón me daban en el recorrido (impecable hidratación) y el juego de correr leyendo los infinitos y súper originales carteles de la gente que alentaba, de los vecinos que te daban la bienvenida a sus barrios, orgullosos de que pasemos por sus calles en zapatillas, riendome mucho con los muy bizarros carteles hechos con la foto de la cabeza de un amigo, sacudiendose entre el público.

Ya no faltaba nada, así que había que apretar los dientes.

La trepada final, faltando pocos kilometros, aunque cansado, me alentaba a seguir corriendo, con la vista puesta al frente con infinitos corredores, el ruido ensordecedor de los espectadores, el grito de aliento de cada voluntario (un muy bien 10 a estos chicos q no paran de entregarte agua y gatorade y no dejan de alentar a cada uno de los corredores ) y la ultima vuelta al Central Park para cruzar el arco de Finisher.

Estaba cruzando el arco de NY 42k entre tribunas colmadas y una pantalla gigante donde me veía llegar.

Me estaban colgando la medalla más hermosa con la que caminaría por NY con orgullo durante unos días, a cambio de los incansables gritos de Good Job de cada americano que cruzaba, y un chocolate Lindt de la empleada del local de la 5º avenida.

Me estaban colocando el poncho azul que me transformaría en un zombie por la 5 avenida, mientras me cruzaba con amigos y desconocidos en un abrazo y esperaba a un gran amigo, Sergio, que venia de correr Berlin, y que se inscribia en NY para darse el gusto, y encontrarnos en el recorrido.

Me estaban llenando de palmadas, de abrazos, de palabras que alentaban al corazon,  los mismos voluntarios que hacía dos dias no dormían,pero que se veian tan felices como cada uno de nosotros.

Después vendria la “asistencia” recomendada por Sergio, para recibir un ultimo (y gran mimo) de la organización de la marathon, el vaso de sopa caliente y unos excelentes masajes,  la caminata de regreso al Hotel por la 5º avenida junto a otros argentinos, el ascenso al majestuoso hotel Mandarin para ver desde su bar en el piso 35 la ultima curva de la marathon, y el encuentro con mi gran compañero de cuarto, Santiago Garcia, super orgulloso y muy feliz por bajar sus 3hs en la más hermosa de las maratones!

Yo, Acababa de Cumplir mi sueño.

Un sueño en zapatillas

 

adrianpiefb

 

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