MI RELATO

AYER NO CORRI 42K


Ayer viví una de las experiencias más duras, complicadas y desgastantes pero aun así hermosa, llena de positivismo, aprendizaje y orgullo. Ayer corrí por primera vez 25 Km durante El Maratón de Buenos Aires. Me gusta aclarar que corrí solamente 25 Km, para aquellos que con suspicacia puedan emitir sus comentarios “no muy bien intencionados” acerca del falso logro y demás. Me importa poco lo que opinen, hoy escribo esto para rescatar todas las cosas buenas y mencionar a todos aquellos que colaboraron para que pudiese cumplir mi objetivo.

Circuito normal y parejo hasta el Km 11, luego me desvié por Av. Belgrano llegando hasta Puerto Madero (Km 29). Ahí, esperé a que pase la punta de la carrera, justamente para no molestar a nadie (ya que iba a molestar a menos personas yendo adelante, que en el pelotón). Ahí pude disfrutar de encontrarme con Luis Molina y Mariano Mastromarino, con quienes me saque una foto increíble, con muchísima buena onda de parte de ambos!.
Pasó la punta y por un costadito, pegado al cordón por momentos y a la valla por otros, salí a correr nuevamente. Claro, el haber estado parado esos 10 o 15 minutos hizo que se me enfrié todo el cuerpo y que el camino de regreso fuese prácticamente cuesta arriba. No pude mantener un ritmo parejo y tuve muchísimas interrupciones, pero de ahí es que rescato muchísimas experiencias increíbles las cuales voy a detallar. Incontable la cantidad de personas que alentaban a cada paso, que cuando me veían flaquear estaban con una palabra de aliento, quizás creyendo que había hecho el circuito completo, quizás de puro corazón.
Ahí es donde conocí el verdadero espíritu del runner, me cruce en el puerto con una chica que había salido a hacer un fondo, remera naranja y mochila de hidratación y me dijo “Vamos, no te quedes, necesitas algo? queres comer o tomar algo?” Le agradecí con la mirada y un leve susurro. Quienes me gritaban, “Vamos que ya falta poco!!”, aquel señor (más grande que yo) que me dijo “Dale, seguime, vamos a 7′”… nos pusimos a hablar, le conté que no había hecho todo el circuito, sino que había cortado y demás. Íbamos con un tiempo muy bueno… 2:10 hs si fuese que hacíamos el recorrido entero… entonces por ingenuo le pregunté: “Por donde cortaste vos o desde donde arrancaste?” y me dijo “Yo hice el circuito entero pero me acalambre y tuve que bajar el ritmo, venia para 2:50 hs”. Mirá si no voy a aprender de eso!

Ph: Graciela Zanitti | iloverunn.com

Ph: Graciela Zanitti | iloverunn.com

Tomando el puente de Av. Sarmiento, una chica en bicicleta, no se si Cubana o Brasilera, me empieza a hablar, dándome aliento y sus últimas palabras, a los gritos, fueron “Vamos guapo!!!!” Saliendo de Sarmiento, puesto de hidratación y Gatorade, me arrimo y agarro un vaso, y como es de costumbre mía, le agradecí. La chica se volteó, vi su movimiento hizo silencio unas milésimas de segundos y exclamó “Que educado, no lo puedo creer!! Me agradeció !!!!” lo que me hace pensar que deberíamos ser un poco más considerados con aquellos que están en el circuito para asistirnos cuando corremos. Un OK con la mano, una mirada y una agachada de cabeza, sirve como un agradecimiento para aquel que estuvo a nuestra disposición.
Tres casos más en donde, luego de leer mi remera, se me acercó otro runner, mochila de hidratación puesta y botella en mano, y comenzó a empujarme por la espalda, “Dale Charly, no pares, vamos, seguí! Queres agua?”, más adelante un fotógrafo “Flaco, te paso algo? Estas bien? Seguí, no pares, al trote lento, dale !!” Y el que más me sorprendió, un hombre que iba caminando con su pareja, me vio con cara rara y me dijo “Dale, controla la respiración, constante, despacio, ya llegas” Y me acompañó 300 metros de recorrido por Av. Alcorta.
Faltando apenas 500 metros, me encontré a Roni volviendo, lo saludé como pude y me siguió; él sabía que yo hacía recorrido corto y me dijo “Dale Charly, no vas a parar eh.. el año que viene la hacemos juntos, no te quedes, vamos, mira lo que hiciste, tu máxima distancia hasta ahora, dale, un sprint final!!” y estire el paso, baje el ritmo, cruce con Roni el arco negro y ya me quedaban los últimos 200 metros para encarar el arco final.
Crucé la meta, estaba agotadísimo físicamente, de aire bien, recuperándome. Camine dos pasos y escucho que me dicen “Charlyyy”, la miro y estaba ahí, sentada en el palco fotográfico, la dulce y genia de Graciela Zanitti. Nunca te va a negar una sonrisa, es especial la energía que irradia y de venir destruido, me sacó una sonrisa.
Hoy, un día después de MIS 25 KM, veo fotos de todos aquellos que participaron, las felicitaciones, los que hicieron 42, los que hicimos menos y los que acompañaron, todos con sus logros cumplidos y sus objetivos bien a flor de piel, todos innegables e irrefutables, piensen como piensen.
Felicité a alguien que conozco y le conté “Me mató el calor, hice menos distancia, el asfalto me hablaba” y me contestó: “Entonces no estás preparado para un Maratón” y le respondí, “No, ni hablar!, comencé a correr recién en Mayo por primera vez en mi vida”. Ahora que lo pienso, en 5 meses, de no hacer nada, participo de competiciones importantísimas y luego de haber corrido mi primer medio maratón, al mes siguiente, vuelvo a correrlo y a meter cuatro km más, recuperado de aquella lesión que me condicionó al llegar. A un ritmo tranquilo, ni dudarlo… 3:08 hs en movimiento, a mi ritmo, a mi estilo, por mi circuito. Quién me lo va a negar?
Ayer no corrí 42, corrí 25… y al que no le gusta… a su casa!!!

Por Charly Moretti