REVIEWS

TANDIL, REENCONTRARNOS UN AÑO DESPUES


Terma Adventure Race Tandil es una carrera de aventura que se celebró este domingo 16 de Marzo en su 15va edición.
El recorrido de 27K (aunque en esta edición se redujo en 2.5k)  partiendo de la plaza de Las Banderas ó Parque de la Independencia nos llevaba como es habitual por el ascenso al castillo Morisco, luego a través de  las Sierras de Tandilia, Sierra de las Animas rodeando la ciudad hasta retornar luego de correr en llanos y escalar rocas hasta el parque que es punto de partida. Desde lo alto los paisajes agrestes y la vista completa de la ciudad de Tandil son imperdibles e inolvidables.

En general en mi vida personal tengo una norma de no volver a pisar terreno pisado, nunca retomo lo que queda atrás. Y en el running suelo aplicar la misma norma aunque no a regañadientes, sino porque el año tiene solo 365 días y el calendario de carreras ya sean de calle o de trail cada vez más ofrece al menos unas cuatro alternativas por fin de semana, ergo, no se puede correr cada fin de semana y no se pueden correr todas: hay que elegir. Es entonces cuando decido buscar y conocer nuevas rutas, nuevos paisajes, nuevas distancias, nuevos desafíos.

moni01Aunque con Adventure Race Tandil rompí la regla o bien todo me llevó a romperla. Me había inscripto en los 10K a beneficio de Unicef Argentina, correr un 10k en calle para muchos de nosotros es medir nuestro estado actual de velocidad y resistencia cardio; en calle el motor bombea permanentemente a diferencia del trail en donde cada tanto pegamos una caminata por la irreguralidad del terreno .  Sonó mi celu en medio de una reunión, una amiga entrenadora necesitaba que le completen un equipo de postas y pensó en mi, claro que yo casi recién llegada del El Origen 2014 no pensé en hacer en menos de 15 días la otra carrera de aventura, pero instintivamente me escuché diciendo que si principalmente porque otra vez alguien confiaba en mi más que yo misma. La última vez que corrí Adventure Race fue en Marzo del 2013 con mi rodilla a punto de ser operada pidiendo socorro en los descensos y llegando a la meta en medio de la largada de la categoría Kids… un detalle pintoresco.

 

Lo consulté con otros y elegí con el corazón, ir a Tandil reunía varios desafíos a la vez:

Correr para Kary Puebla y sus alumnas “Las nuevitas KP” que se iniciaban en Trail confiando en mí el primer tramo de la carrera, entregaría el chip en la segunda posta y luego yo seguiría hasta completar la totalidad. Correrla entre media hora y 45 minutos menos que el año anterior, volver a correrla con Maite Gonzalez y Marcelo su papá con quienes compartimos el año pasado 21km del total sin haberlo planificado (da gusto correr con ellos y ver cómo se apoyan mutuamente), correrla disfrutando sin dolor, correrla posteando para @Iloverunn (jamás hace una año atrás lo hubiera imaginado).

Y digamos que a veces uno se imagina las cosas de una manera y las circunstancias nos cambian todo de un momento a otro. La perspectiva de la carrera fue al final bastante distinta a la idea que llevaba. Puede pasarnos amigos corredores que a veces la realidad nos regala más de lo que esperamos, a veces nos quedamos con ganas de más y a veces no tuvo nada que ver con todo eso y se nos presentó una realidad paralela. Adventure Race me viene mostrando eso. Llegué pensando que sería idéntica al año anterior y que la dominaría de forma tal que podría bajar el tiempo en un número importante, sin embargo muchos factores se conjugaron para que el escenario fuera totalmente distinto a lo imaginado. Seamos realistas, la naturaleza es así, caprichosa, y nosotros entramos en su terreno… a su ritmo hemos de bailar.

La largada… ese momento hermoso en que todos temblamos, respiramos agitados, la adrenalina presiona, a veces nos corren lágrimas recordando una edición anterior o a quienes nos acompañan desde el corazón. Llena de amigos que el running suele regalar, pero imposible aunque todos nos prometemos hacer la carrera juntos ir todos juntos de verdad, luego de la largada hacemos lo que podemos, es un hecho, y nos terminamos separando.

Mientras tanto en Buenos Aires Francisco Gallardo a quien entrené durante un mes a distancia y que creía no llegar a correr más de 5k, corría su primer 10K en la Carrera por la educación de Unicef en Palermo exitosamente.

Contrario al año anterior en que el cielo era diáfano, superados los primeros 2k comenzó a llover. Hasta ahí refrescante y tampoco me complicó marcar mejor tiempo que el año previo, 43 minutos hasta la primer posta 7km aproximados, en vez de casi una hora. Llegué y quien me debía relevar no estaba. Así estuve dando vueltas unos 5 minutos esperando encontrarla hasta que se me ocurrió ver el celular:- Moni no llegamos a la primera te  esperamos en la segunda. A seguir…!

Cruzamos campos privados, un pequeño bosque lleno de pinochas y piñas de coníferas que nos acolcharon un poco el trote pero que también nos hicieron tropezar bastante. Un cerco que salté impecablemente por arriba. Seguí corriendo y ahí estaba la sierra por la que había entrenado en Enero, una imponente subida y la roca arriba para ser trepada. Comenzaba a cambiar el panorama aunque ya lo conocía… ¡pero seco!

Manteniendo aún un buen tiempo llegué a la segunda posta, mis relevos seguían sin aparecer, debía decidir qué hacer;  o esperarlas más pues era su debut o cumplirles en completar el recorrido llevando el chip hasta el final. Luego de unos 5 minutos esperando mientras me hidrataba decidí seguir.

A todo esto absolutamente todos los amigos con los que esperaba compartir tramos de la carrera estaban o más adelante o más atrás; lo que dije antes, no se dan las cosas como uno se imagina siempre.

Pero no me sentía sola, a la distancia Carlos Perez Zamorano, ¿se acuerdan de él en mi relato de El Orígen?, seguía firme como coequiper al menos por mensajes al celular que cada tanto pispeaba acompañándome en esta carrera. ¡Y que coequiper, dándome su apoyo y fuerzas a mas de 2 mil km!

Luego de darnos un respiro la lluvia reapareció justo cuando debíamos comenzar a trepar. Las sierras como las montañas son engañosas a la vista y a la ilusión del que no las conoce mucho. Te hacen creer que ahí arriba, esa cima que vislumbramos es el final y comienza la bajada pero no, una meseta y más subida. De lejos se ven pequeñas, fácilmente alcanzables, pero en cada tramo nos muestran cuan chiquitos somos. Las piedras mojadas complicaban las trepadas y las bajadas.  Comenzábamos a escuchar pedidos de médico para caídos por esguinces, calambres y descomposturas de esas que se dan justo cuando menos se desean.

3er posta y seguía sin encontrar relevos,”Las nuevitas KP” se lanzaron supe luego desde la posta 3 hasta la 4, en lo peor y más duro del recorrido, juntas las tres para no perderse la experiencia. Tercer posta luego del kilómetro 20 al que llegué muy entusiasmada y en mejor condición que 2013. Superada esa instancia seguí llevando el chip feliz de estar logrando al menos media hora menos que el año anterior hasta que un vado de agua se cruzó en el camino, un salto mal calculado y adiós tiempo. Dos aprendizajes: uno, cuando uno trae lesiones dejarlas curar bien antes de seguir, dos, cuando se corre por postas llevar a alguien que se ocupe de la logística y que no forme parte de la carrera es esencial.

A partir de ahí me dediqué a sacarle fotos a todo el que me pedía, a encontrarme con amigos que me alcanzaban, a que me tomen fotos y a recordar que mi objetivo fundamental al hacer trail es correr acompañada por lugares donde no lo podría hacer sola.

Tras seguir poniéndole garra a las últimas subidas y bajadas me encontré otra vez con el puente sobre el lago, esta vez lo crucé corriendo, la última escalinata subiendo hasta el arco y la llegada, felíz porque otra vez había transitado esas sierras que cada vez conozco mejor.

No suelo repetir recorridos, ya lo anticipé, pero hay lugares que me llaman fuerte y me piden que los corra de nuevo. Uno de esos es Tandil. En 2015 seguramente nos volveremos a encontrar.

monicaender