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TNF ULTRA FROZEN | POR MONI ENDER


The North Face Endurance Challenge, carrera ultra en distancia y ultra técnica también. Altimetría para expertos (me excluyo) y ponele de ingrediente que la montaña esté caprichosa, una experiencia durísima e inolvidable que me fortaleció y me desafía una vez más. Quienes han hecho El Cruce en las peores condiciones me han dicho que esto fue mucho peor, y yo ahí en el medio…

Si hay una canción que ilustra lo que viví este domingo en The North Face Endurance Challenge es la de la película Frozen donde dice Tini Stoessel “El frío es parte también de mi”.

Los amantes del trail nos metemos en medio de la naturaleza, en su territorio, ahí ella manda y como me dijo mi amigo twitero Fer Servente decide si nos deja pasar o no. Esta vez decidió que yo no siga adelante.

Con la emoción de hacer  50K en Bariloche imaginaba algo muy diferente igual que muchos, sin embargo el staff de Club de Corredores nos advirtió claramente que se esperaban condiciones muy desfavorables y que respetemos a la naturaleza. Jamás imaginé ese desenlace después de varias trailrun con lluvia intensa o nieve firme a lo sumo y menos en Noviembre, aunque me recordó luego mi madre unos 7 años atrás en que fue con mi hija para la misma fecha y sufrieron un temporal idéntico pero en la base.

Llegué para la largada, bajé del auto, lo cerré, corrí,  alcancé al pelotón del fondo, adelanté 30 puestos de unos 500 participantes así que no adelanté mucho en tanto recorría los primeros km en bajada, llano y subida rodeando la base del Cerro Catedral. A partir de ahí el ascenso por cerro Bella Vista con lluvia que luego sería casi vertical la subida hasta alcanzar los 2000 msnm aproximadamente donde se encuentra el refugio Lynch. Ibamos bromeando sobre sobrevivir a la montaña y cosas por el estilo emocionados todos de vivir eso que los grandes hacen (el famoso km vertical) no sospechábamos que estábamos por vivir algo peor y más temido.  Al terminar casi la vertical alguien me avisa que se me desprendió de la mochila la bolsa con la única ropa seca de cambio que tenía, rodó 100 mts aprox barranca abajo y tuve que descender hasta alcanzarla y volver a trepar por zona de tierra suelta con mucha dificultad. 200 metros antes de alcanzar la altura nos encontramos con una nevisca que nos pareció divertida hasta que se convirtió en viento intenso con copos de nieve que nos cortaban la cara y las piernas. Me había puesto esa mañana vaselina en la panza, espalda y pecho, el frío en el tronco no me afectó, pero olvidé las manos confiada por los guantes en los que se había colado agua de la lluvia dentro, el viento helado incesante se la agarró con mis manos que suelen ser frías hasta en verano habitualmente. Mis dedos se agarrotaban y todos me decían que los mueva, era imposible. No llegaba más al refugio. Sostenía los bastones bajo la axila y colgaba la bolsita de la ropa seca de una de mis muñecas. Mis manos se congelaban y sentía que se me helaban los ojos. Veíamos muy poco hasta que divisamos el refugio Lynch. Entré desesperada sin saber que encontrarían al quitarme los guantes. Las manos estaban violeta casi negras, no las sentía. Un rescatista me acercó a un caloventor y me frotaba los brazos, otra mujer del otro lado hacía lo mismo con el otro brazo. Comenzó a drenar la sangre y empezó el dolor intenso. Creo que solo lloré por un dolor similar cuando tuve a mi hija. Aterrada de perder las manos lloraba con una bebé. Ese rescatista me salvó las manos, hoy puedo escribir el relato gracias a él. Vi mucha gente pasándola mal. Cuando mejoré pensé en seguir. Salí para que me indiquen por dónde y al tomar contacto con el viento devuelta las manos a ennegrecerse. Me dijeron que no siga, que baje porque me iba a quedar en el camino, o sea, morirme.

La verdad es que tenía que volver a Buenos Aires para festejar hoy Martes 25/11 mi cumpleaños nro 40 así que decidí seguir en el refugio y aceptar que me bajen a la base. Un amigo mío con los dedos helados siguió y completó los 80k, Fer Fariña, sos groso pero te mataría por el susto que pasé hasta que te vi llegar.

9km recorridos durante horas, si, horas  y DNF  (Did not finish) para mi y muchos más. Se cortaron muchos tramos del recorrido.

Llegué en el peor momento al lugar más alto y me faltó preparación, tal vez unos guantes extra, vaselina en las manos y habría seguido.

Corriendo y aprendiendo ahora con internet a mi disposición tipeo ¿Qué es el viento blanco? Es uno de los peores temporales de nieve y viento violento y helado que uno se puede encontrar. En Siberia lo llaman El Jefe, por algo será. Las rachas de viento superan los 70 km/h y hacen que la ventisca sea severa, inclusive puede superar los 100 km/h mientras que la nieve que se levanta reduce la visibilidad a cero. Verse atrapado por “viento blanco” implica la posibilidad concreta de hipotermia y muerte ya que la temperatura puede descender hasta por debajo de los -30 grados.

Da mucha bronca no poder completar un recorrido, tener que abandonarlo cuando sentís que tenés las piernas para hacerlo, la energí a y la adrenalina aún en el tanque sin haber utilizado ni el 10% de ese combustible, repaso una y otra vez las imágenes y los acontecimientos mentalmente buscando respuestas y soluciones alternativas por si me vuelve a ocurrir. Alguien me dijo: uno se entrena para correr y trepar pero ¿cómo se entrena para enfrentar el frío?; y si en Buenos Aires no tengo cuestas a la altura de la circunstancias además de esa limitación debo pensar ahora en el frío se me ocurre meterme en el freezer de mi casa unos 10 minutos diarios, ¿resultará?.

Aún me duelen las manos  y espero que pronto retorne a algunas partes de los dedos la sensibilidad perdida.  Festejo mis 40 y que mis compañeros del team ILOVERUNN Facundo y Sabrina hayan podido completar sus recorridos.

El “viento Blanco” es mi nuevo fantasma. Créanlo o no, tengo muchas ganas de enfrentarlo nuevamente mejor preparada. Tenemos una cuenta pendiente que por el momento quedó 1-0 para él, pero ese enfrentamiento será cuando la naturaleza lo decida otra vez en su territorio.

 

 

monicaender