MUJER

ESTRATEGIAS PARA COMBATIR EL DOLOR


Algunas carreras las decidimos de un momento para el otro y otras las planificamos con mucho tiempo de antelación, inclusive uno o varios años antes y lesionarse es algo que entre los corredores se encuentra como una cabal posibilidad. Aunque intentamos que eso no ocurra a través de la prevención con ejercicios complementarios, cuidando la alimentación, el descanso y recuperación y por supuesto cuidando cómo pisamos al entrenar, a pesar de todos los cuidados no siempre podemos escapar a ese destino.

Muchas veces los corredores nos obstinamos en correr a pesar de que el dolor con el que lidiamos en una carrera se debe a una lesión preexistente. Siendo ese el caso deberemos asumir las consecuencias posteriores, podemos auxiliados por estrategias de distinto tipo terminar esa carrera pero la consecuencia inmediata será muy probablemente que la recuperación se postergará más allá de lo deseado. No obstante si correr igual es la  decisión habrá que superar el dolor de algún modo.

Distinto es cuando llegamos a la carrera sin ninguna molestia y cuando empezamos a correr aparece un dolor inesperado. En este caso habrá que diferenciar si se trata de fatiga por sobreentrenamiento o porque se está anunciando una inminente lesión. Siendo así es el momento de tomar la decisión de si seguir adelante o salirse de la carrera para poder hacer otras luego pero en mejores condiciones.

Recordemos que carreras hay miles por delante y la mayoría se repiten cada año pero el cuerpo es uno solo y lo tenemos que cuidar. Correr una carrera con dolor sin poder dominarlo es una experiencia que se sufre y puede provocar que lleguemos a dudar si seguir con esta actividad o abandonarla cuando lo único que necesitamos es parar un tiempo para recuperarnos.

Nuestro cuerpo está programado para dejar de realizar aquellas cosas que le produzcan dolor como un mecanismo de protección. La cabeza nos envía alarmas para evitar que continuemos. Por eso es importante que dispongamos de estrategias mentales para poder seguir adelante  aún cuando la cabeza nos pida parar de correr.

Estas son algunas de las estrategias motivacionales de las que podemos hechar mano cuando estemos en carrera y el dolor comience a aparecer.

Una de ellas es dividir la distancia total a correr en pequeñas partes o también pensarla como una suma de circuitos habituales de entrenamiento. Fragmentar la carrera es una forma de hacerle creer a la mente que la carrera no es tan larga. Pensar el recorrido en fracciones de 5k o 10k y visualizar la meta como si estuviese al final de cada tramo es otra manera de superarla de una forma más liviana.

Otra estrategia puede ser seleccionar a un corredor que esté por delante nuestro e imaginar que en su espalda tiene dibujada la línea de llegada. Al  alcanzarlo volvemos a hacer lo mismo  con otro corredor más adelante.

También podemos usar un mantra personal con una frase para repetir y focalizar. Por ejemplo: “lo puedo lograr”, “puedo conseguirlo” y repetirla constantemente cuando el dolor aparece.

Pensar en positivo es fundamental por lo que es de gran ayuda recordar carreras pasadas en la que se han cumplido los objetivos.

Concentrarse en mantener el ritmo de carrera más que en el dolor y pensar en una velocidad crucero constante puede serte útil también.

Es muy motivador imaginar al público aplaudiendo y alentando en los kilómetros finales, a los familiares o amigos viéndonos cruzar la meta, las anécdotas que contaremos después o en aquello que nos llevó alguna vez a correr.

Presionarse o corregirse durante la carrera es lo que menos debemos hacer, eso lo debemos dejar para los entrenamientos. En la carrera lo fundamental es tomar el control de la situación, confiar en uno mismo y en lo conseguido a través del entrenamiento que es lo que nos llevará a la meta.

Al correr un maratón suele aparecer lo que en general se conoce como “La Pared del corredor en el maratón”. Esta famosa y maldita pared se trata de un agotamiento extremo al que llegan los corredores alrededor del Km 30 en forma de pesadez en las piernas y a veces acompañada de un sentimiento de abatimiento que incluye frases negativas que van desde un “no doy mas” al “no voy a llegar”.

En momentos como ese necesitamos disponer de estrategias mentales para continuar lo que resta del recorrido, por lo tanto hay que engañar a la mente. Podemos intentar ponerla en estado de emergencia imaginando que nos persigue un león hambriento o que somos perseguidos por zombies como si la vida dependiese de correr. Debemos usar la imaginación para focalizarnos en algo que no sea el dolor y el cansancio y sin lugar a dudas esto puede ayudar a liberar esa energía extra que necesitamos en el último tramo.

Pensar que acabamos de llegar al entrenamiento y que recién arrancamos nuestro circuito habitual también puede ayudar dejando de lado los kilómetros que se han recorrido hasta ahí.

Cada uno puede armar su propia estrategia, encontrar la más adecuada para superar el dolor en carrera, creo que ese es uno de los mayores deseos de cualquier corredor, correr sin dolor.